El Museo Salvador Victoria
En Rubielos de Mora (Premio Europa Nostra de Conservación Restauración en 1983) nos asombra la herencia arquitectónica que nos ha legado el tiempo, se lee y se comprende el sentido del amor, el respeto por la vida que hacen de sus moradores una gente ejemplar. Los cascos históricos de ciudades y pueblos machacados o destruidos, refrendan la indiferencia del hombre ante su pasado, ante su historia. No ocurre esto en esta preciosa y sorprendente villa, donde sus habitantes enseñan con orgullo al visitante todos los rincones y recintos -calles, plazas, esquinazos, farolas, rejas, altozanos, etc.- para ser admirados, porque la historia es la cátedra de la vida y, su arquitectura, el aire que alienta y alimenta nuestro espíritu.
Comprenderá el lector, mi regocijo de que Rubielos de Mora cuente con un museo dedicado a la abstracción de la segunda mitad del siglo XX. Un punto de referencia para que el escenario de nuestra vida se torne más verso que euros y más armonía que hostilidad. Nos viene bien después de pasear por el trazado urbano de Rubielos adentrarnos en sus sólidos muros, disfrutar con su legado, y participar de ese mundo de sensibilidades. Por ello purgarse con la habilidad artística, entiendo que es un clarividente refugio y un evidente beneficio al bien común, a nuestra sociedad, puesto que quien amasa belleza, o le amansan con la belleza, ha conseguido la más pura de las cátedras: el arte de educar. Este Museo es un potencial de la sabiduría del artista, una buena manera de celebrar su existencia y de unir sensibilidades.
Una importantísima parte del legado artístico de Salvador Victoria se conserva, muestra y difunde en ese Museo que con su nombre se abrió en el año 2003, en su pueblo natal de Rubielos de Mora, con presencia de las más altas autoridades, locales, autonómicas y un sinfín de personalidades del mundo del arte y del pensamiento.
La iniciativa fue idea del hoy Presidente de la Diputación Provincial de Teruel, Ángel Gracia. Un hermoso proyecto, hoy magnífica realidad, pero que ha sido posible gracias al incansable esfuerzo de su mujer, Marie Claire Decay Cartier y de Ángel Gracia, y al apoyo de los habitantes y de la corporación municipal de Rubielos y de las instituciones aragonesas.
La Fundación Museo Salvador Victoria ocupa el lugar del que fuera Antiguo Hospital de Gracia, una sobria construcción del S. XVIII que albergó a una fundación, nacida en la Edad Media, para la asistencia a enfermos y menesterosos. El edificio, soberbia muestra de arquitectura civil rural aragonés, fue magníficamente restaurado por Antonio Pérez, arquitecto de la Diputación Provincial de Teruel, respetando la pureza de sus materiales originales y sus líneas arquitectónicas, y creando el espacio adecuado para albergar la exposición artística y las actividades culturales que la Fundación organiza, así como un Centro de Documentación y Biblioteca.
El Museo, con fondos de exhibición permanente y salas para exposiciones temporales, alberga una amplia y magnífica muestra de la obra de Salvador Victoria, principalmente óleos en lienzo y tabla, pero también dibujos, obra gráfica, ilustraciones, técnicas mixtas, etc. quedando representadas todas las etapas de la obra del artista.
Pero lo que hace a este Museo rotundamente especial, es la presencia, junto a las obras de Victoria, de las de sus amigos: Amalia Avia, Diego Arribas, Arcadio Blasco, José Caballero, Rafael Canogar, Luis Caruncho, Elena Colmeiro, Martín Chirino, Julia Dorado, Francisco Echauz, Francisco Farreras, Luis Feito, Amadeo Gabino, Juan Genovés, José Luis Gómez Perales, Manuel Hernández Mompó, José María Iglesias, José Luis Lasala, Julio López Hernández, Manuel Millares, Lucio Muñoz, Rafael Muyor, Egon Nicolaus, José Ortega, José Orús, Joaquín Ramo, Manuel Rivera, Gerardo Rueda, José Luis Sánchez, Antonio Saura, Eusebio Sempere, Gonzalo Torné, Enrique Trullenque y José Vento, componiendo un sensacional panorama de lo mejor de la expresión plástica española de la segunda mitad del S. XX, en pintura y escultura.
Así juntos, los congéneres artistas-amigos, muestran lo que les une y descubren lo que les diferencia, que cada uno, como grandes figuras que son supieron cultivar y defender.
Salvador perteneció a una generación irrepetible, gracias a la que entró en la España de aquel tiempo un pensamiento y un aire nuevo, de la contestación y de los pulsos de la contemporaneidad que latían más allá de los Pirineos, en el resto del mundo, en una Europa, ahora tan nuestra y entonces ajena, a veces, hasta extraña. La suya fue una generación de artistas que trabajaron y vivieron juntos, manteniéndose entre ellos no sólo una relación artística e intelectual, sino una amistad sincera profunda y cálida, iniciada en algunos casos en la adolescencia y que habría de ser para toda la vida.
Este excelente conjunto de obras -en un espacio singular y sorprendente-, proviene en su mayor parte de la colección Victoria-Decay, pero en otros casos son donaciones de los artistas o de sus herederos. No es definitiva ni está cerrada. Va creciendo poco a poco, como las que de verdad se forman por amor al arte. Marie Claire, aún sin Salvador, ha continuado su vida dedicada a él, a la conservación y difusión de su obra, a que esta sea conocida y disfrutada por el mayor público posible a través de intercambios, donaciones y legados.
Estos artistas vivieron, crearon y expusieron sus obras, compartiendo primero galerista –la mítica Juana Mordó- y exposiciones, para después coincidir en los catálogos y salas de museos en todo el mundo. Lucio Muñoz diría “Todos nosotros somos el resultado de una larga y compleja alquimia, en la que el componente más importante es producto de la relación con los demás”. También compartieron ocio y tertulias, afrontaron y combatieron –cada uno a su modo- la situación de la España que les tocó vivir, tanto en lo cultural como en lo socio-político.
La Fundación Salvador Victoria de Rubielos de Mora es el museo del amor de un artista a su tierra; el de la devoción de una mujer por el hombre de su vida, y el de un grupo de artistas, unidos por el amor a su profesión, la amistad entre ellos y la solidaridad con todos.
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Cartillas Turolenses, publicado por el Instituto de Estudios Turolenses con texto de Jesús Cámara, director del Museo Salvador Victoria en Rubielos de Mora.