Una generación….




A finales de los sesenta, Salvador Victoria entra a formar parte de la Junta Directiva de la Asociación Internacional de Artistas Plásticos (AIAP) y se encarga de los primeros contactos con la UNESCO. Participa activamente en movimientos artísticos, en reuniones clandestinas o incluso en protestas públicas, pero nada le distrae del arte, o mejor dicho, aunque la pintura abstracta fuera desde siempre su forma de contestación, ninguna ideología impregna su pintura aunque sí se utiliza su trabajo como instrumento de afirmación política.

Participa en 1970 en el encierro de nada menos que 600 artistas en las salas de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, en respuesta a la detención del crítico de arte José María Moreno Galván. De allí salió el acuerdo de la primera sentada en el Museo del Prado: al día siguiente un centenar de artistas entre los que estaban Canogar, Arenillas, Muñoz, Chirino, Rivera, Echauz, etc., se encerraron en la Sala Goya. Veinticuatro horas más tarde Moreno Galván fue liberado. En marzo de 1976 los mismos artistas se encierran de nuevo en el Prado, en respuesta a la detención de Juan Genovés y Rafael Mayor, estos últimos detenidos cuando estaban fabricando los carteles para el PCE, que aún no estaba legalizado.

La galería Juana Mordó era desde sus comienzos un lugar de reunión y de intercambio de ideas, en la que aparecían intelectuales como Buero Vallejo, José Luis Aranguren o Dionisio Ridruejo. Y claro está, como la galería parecía focalizar las aspiraciones y reivindicaciones de los jóvenes artistas se convirtió en objeto de ataques de la más radical extrema derecha. Buen ejemplo de lo que ocurría en el Madrid de estos años son los hechos que relata María Fernanda Thomas de Carranza, viuda de José Caballero:
En el otoño de 1972, Pablo Neruda, en aquel momento Embajador de Chile en París, hacia los preparativos para trasladarse a

En los años 1978 y 1980 Salvador realiza los murales pintados con carácter efímero para la Fiesta del Partido Comunista de España en la casa de Campo de Madrid. Desgraciadamente esos grandes paneles fueron destruídos al finalizar el evento y sólo se conserva a modo de recuerdo dos fotografías que se reproducen en este libro y un boceto perteneciente a la colección de los señores Sol y Luis López Tolosa de Madrid.

La década se despide con un importante momento en la vida personal y artística de Salvador Victoria. Inicia su etapa como profesor en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. Salvador Victoria disfrutará de la docencia, como sus alumnos por sus propios testimonios, gozaron con sus enseñanzas, estableciéndose en muchos de ellos una sincera admiración al Victoria maestro, al artista y al hombre. Salvador Victoria imparte la asignatura Elementos Básicos de la Plástica. Inculca a sus alumnos su propio método: la conversación con los colegas y compañeros, el observar las buenas obras de otros en galerías y museos, y el ir investigando recursos expresivos en la propia producción. Nuevamente su tesón y esfuerzo hacen posible que las clases no le hagan desatender su pintura, sino muy al contrario: produce incansablemente y se multiplican sus exposiciones dentro y fuera del país.

Fundación Museo Salvador Victoria, en Rubielos de Mora, Teruel |Aviso Legal|
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